Diana González ,18 años, estudiante de negocios internacionales
Diez y quince años: esa es la diferencia de edad que Diana tiene con sus hermanos mayores. En ese contexto, la lectura no solo apareció como una actividad más, sino como un refugio. Desde pequeña, encontró en los libros una forma de acompañarse, de entender y de habitar su propio espacio.
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| Fotografía cortesía por Diana González |
Podríamos pensar que leer ocurre únicamente en lugares “formales” como la escuela, una biblioteca o la casa. Pero en el caso de Diana, la lectura estaba en todos lados—incluso en misa. Recuerda cómo su mamá le daba la hojita dominical para que siguiera la ceremonia, y ella la leía de principio a fin en cuestión de minutos. Desde ahí se empieza a notar algo importante: su relación con la lectura no nace de la obligación, sino del hábito y la curiosidad, profundamente influida por su entorno familiar.
Cuando se trata de formatos, Diana lo tiene claro: prefiere el libro físico. Pero no es solo una cuestión de costumbre. Para ella, leer en papel implica algo más profundo: detenerse, dedicar tiempo y realmente entrar en la historia. Hay una pausa, una intención. En cambio, el Kindle aparece como una herramienta práctica: útil para leer rápido, para acceder fácilmente a libros o para esos momentos del día donde el tiempo es limitado. Aun así, no logra reemplazar lo que el libro físico le hace sentir.
| Kindle de Diana Fotografía propia |
Esa conexión también se refleja en la manera en la que se apropia de sus lecturas. No se trata solo de terminar un libro, sino de hacerlo suyo; como ella misma lo expresa, “lo terminé de leer y dije: no, lo necesito… es mi libro”, evidenciando el valor emocional y simbólico que construye con el objeto físico.
En cuanto a sus gustos, su autora favorita es Jane Austen, lo que explica su inclinación por el romance, los clásicos y el suspenso. No son elecciones al azar. Son géneros que conectan con lo emocional, pero que también la mantienen enganchada desde la narrativa. Diana no lee solo por pasar el rato: busca entender, reflexionar, identificarse. Para ella, leer es una forma de crecimiento personal; de hecho, reconoce que “el hábito de la lectura te ayuda y te fomenta mucho como persona”.
Lo interesante es que en Diana conviven dos formas de entender la lectura. Por un lado, el libro físico le ofrece una experiencia más íntima, emocional y significativa. Por otro, el Kindle responde a una necesidad de inmediatez y accesibilidad. No se trata de que uno sustituya al otro, sino de que cumplen funciones distintas. En su día a día, el Kindle facilita el hábito; pero es el libro físico el que le da sentido a la experiencia. Aun así, su postura es clara: “ser lector no implica que leas en físico o en digital”.
En el caso de Diana, leer es mucho más que consumir historias: es una forma de construirse.

Me gustó mucho, muchas gracias por hacerme parte :)
ResponderBorrarUna propuesta muy interesante acerca de la profundidad de la lectura y sus diversas presentaciones al lector.
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