Ir al contenido principal

Leonardo Hermann: el lector inmerso; leer como experiencia tangible

Leonardo Herrmann, 27 años, estudiante de comunicación

En algún punto de nuestra experiencia lectora, todos hemos pausado la lectura, ya sea por cuestiones personales, académicas o laborales. Para Leonardo, la pandemia de COVID-19 marcó ese momento de regreso: una pausa que se transformó en reencuentro con un hábito que había estado presente desde su infancia. Para él, leer no es una actividad casual, sino una práctica que implica profundidad y cierto nivel de compromiso. De hecho, lo expresa con claridad: “cuando voy a agarrar el libro en físico siento que me estoy comprometiendo a sentarme un rato y a leer”, lo que deja ver que su relación con la lectura requiere intención y tiempo.

Fotografía cortesía por Leonardo Herrmann

Al hablar de formatos, Leo encuentra un valor especial en el libro físico. La textura, la portada y la manipulación del objeto forman parte de una experiencia que va más allá del contenido. Hay un gesto particular que resalta: el acto de pasar la página. Este pequeño movimiento se convierte en parte del ritmo de lectura y en una forma de habitar la historia, ya que, como menciona, “darle la vuelta a la página tiene como esa significancia… de que estás avanzando”.


Incluso la percepción del progreso cambia; visualizar las hojas restantes le resulta más motivante que observar un porcentaje en el Kindle.

Sus géneros favoritos —fantasía y ficción— refuerzan esta idea de la lectura como una experiencia inmersiva. Para Leo, el libro físico acompaña mejor esta forma de entrar en las historias, mientras que el Kindle aparece como una alternativa en contextos de movilidad, donde la practicidad se vuelve necesaria.

Aunque reconoce la ventaja del formato digital —la posibilidad de descargar y recuperar libros fácilmente—, para él no tiene el mismo peso que un libro físico. Perder un archivo no representa un problema, pero perder un libro implica algo distinto: al ser tangible, adquiere un valor que va más allá de lo reemplazable.

 Kindle de Leo
Fotografía cortesía por Leonardo Herrmann

Lo que resulta interesante en su caso es cómo se relaciona la lectura con su atención. Leo logra construir bloques más largos de concentración cuando lee en físico, en parte porque esta práctica se convierte en un descanso frente a las pantallas. Por el contrario, el Kindle, aunque está diseñado para leer, sigue siendo percibido como otro dispositivo digital, lo que puede generar mayor distracción o incluso rechazo después de largos periodos frente a otros medios. Él mismo lo resume de forma muy clara: “no se me antoja nada poner mis ojos frente a otra pantalla”.

En el caso de Leo, la lectura se construye desde la inmersión y la materialidad. Más que una preferencia por el formato físico, lo que aparece es una necesidad de desconectarse de lo digital. Aunque reconoce la utilidad del Kindle en ciertos contextos, su vínculo más sólido se mantiene en el libro como objeto, donde la lectura no solo se consume, sino que se habita a través de los sentidos, el ritmo y la atención.

 Kindle de Leo
Fotografía cortesía por Leonardo Herrmann

Comentarios