Rebeca Ortega, 28 años, encargada de vinculación en la biblioteca Ibero León.
El acto de que alguien te lea en la infancia antes de dormir puede comenzar como un gesto de cuidado, pero con el tiempo puede transformarse en algo más profundo: la construcción de un espacio seguro. Para Rebeca, alias Beck, este fue el inicio de su relación con la lectura. Lo que comenzó en compañía, se ha mantenido así hasta hoy. Actualmente forma parte de círculos de lectura y es cofundadora del proyecto Qué Vulvaridad, lo que evidencia que, para ella, leer no es una práctica solitaria, sino compartida. Esta dimensión colectiva se hace evidente en experiencias como cuando cuenta que “hicimos un círculo de lectura con Daniela Rea… invitamos a nuestras mamás”, mostrando cómo la lectura también puede convertirse en un espacio de encuentro.
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| Fotografía cortesía por Beck Ortega |
En cuanto a los formatos de lectura, Beck reconoce que el libro físico puede verse limitado por ciertas condiciones del entorno, como el viento, la humedad o la falta de luz, situaciones en las que el Kindle se adapta con mayor facilidad. La posibilidad de leer en distintos contextos sin depender de factores externos convierte al formato digital en una herramienta práctica dentro de su día a día. Sin embargo, el libro físico conserva un valor emocional más fuerte, ya que se percibe como un objeto con mayor carga afectiva. Esta conexión también se refleja en la manera en la que imagina sus momentos de lectura: “pensar en acostarme en mi camita con una taza de té y mi libro físico… se siente más cozy”, evidenciando el carácter íntimo y acogedor de la experiencia.
A diferencia de otros lectores, Beck se inclina por géneros como la novela gráfica, el ensayo social y la literatura escrita por mujeres. Temas como género, migración, cuidados y desigualdad forman parte de sus intereses, y reconoce que este tipo de contenidos suelen ser más accesibles en formato digital, lo que facilita su circulación y consumo inmediato.
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Kindle de Beck Fotografía propia |
En términos de atención, la lectura física representa para Beck una experiencia más enfocada, al estar libre de notificaciones y estímulos digitales. Aunque el Kindle también reduce distracciones en comparación con otros dispositivos, el libro físico mantiene una cualidad que lo separa del entorno digital. Aun así, resulta interesante cómo esta experiencia no está exenta de interrupciones: factores como la iluminación o la necesidad de herramientas externas pueden influir en la lectura, mientras que el Kindle integra estas funciones en un solo dispositivo.
Finalmente, Beck reconoce una diferencia importante en la relación con cada formato: mientras que el libro físico no requiere un aprendizaje técnico, la lectura digital implica una constante adaptación a nuevas herramientas, funciones y actualizaciones, que se descubren a través de la exploración o el apoyo de tutoriales.
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Kindle de Beck Fotografía propia |
En el caso de Beck, la lectura se construye desde lo colectivo, pero también desde una negociación constante entre lo emocional y lo práctico. Aunque el formato digital le permite acceder con mayor facilidad a los contenidos que le interesan, su vínculo más fuerte permanece en el libro físico, no solo por su carga simbólica, sino por la forma en la que materializa su experiencia lectora. Sin embargo, el costo se convierte en un factor determinante, haciendo que, en la práctica, el Kindle funcione como una alternativa necesaria más que como una preferencia: “si tengo dinero ilimitado… elegiría físico”.
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