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Valentina Rivera: la lectora ritual; leer para desconectarse

Valentina Rivera, 20 años estudiante de medicina 

Desde la recámara de Valentina, ella y sus hermanas comenzaron uno de los viajes más emocionantes sin salir de esas cuatro paredes. Para Vale, leer no es solo una actividad más del día: es una forma de desconectarse del ruido de afuera. Desde temprana edad, su relación con los libros estuvo influenciada por sus hermanas mayores, lo que hizo que, desde el momento en que tomó un libro por primera vez, ya no pudiera soltarlo. Leer, como ella misma lo describe, se convierte en “una desconexión total… te aíslas completamente del mundo”.

Fotografía cortesía por Valentina Rivera

Cuando se trata de formatos de lectura, Vale muestra una clara preferencia por el libro físico. No es solo una cuestión de hábito, sino de experiencia: disfruta desde el olor de las páginas de un libro nuevo hasta recordar cuándo lo compró y por qué. Suele reservar este formato para momentos dedicados exclusivamente a la lectura. En cambio, el Kindle aparece como una solución más práctica, especialmente cuando necesita aprovechar tiempos breves durante el día. Esto deja ver que, en su caso, cada formato responde a distintas necesidades y momentos.

En cuanto a lo que lee, Valentina se inclina por novelas de romance, historia, fantasía y distopía. Estas elecciones no son casuales. Más que solo entretenerse, Vale busca refugiarse en las historias, desconectarse del día a día y sumergirse en otros mundos por horas. Para ella, leer no es simplemente recorrer palabras con la mirada, sino también conectar con recuerdos: las personas que le regalaron libros, los momentos en los que los leyó y lo que esos libros significaron en su vida.

Kindle de Vale
Fotografía cortesía por Valentina Rivera

Lo que hace particular su forma de leer es el ritual que construye alrededor de la experiencia. Para Vale, leer en físico implica preparar un ambiente: hacerse un café, tomar una cobija, encontrar el espacio adecuado. “Armo todo mi ambiente… la cobija, el café”, menciona, dejando ver que sus libros no solo se leen, también se habitan. Además, suele comprar en físico aquellos libros de autoras que ya conoce, mientras que el Kindle le permite explorar nuevas lecturas. Sus libros forman parte de su identidad, al punto de integrarse en la decoración de su cuarto.

Aunque reconoce las ventajas del Kindle —como la portabilidad, el costo y la facilidad de acceso—, su experiencia más significativa sigue estando en el libro físico. Para ella, no es lo mismo tener un libro que un archivo descargable, y su postura es clara: “físico, cien por ciento”.

En el caso de Valentina, leer es una forma de construir un espacio propio, lleno de emociones, recuerdos y sentido de pertenencia.

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